Ta vie comme un film

Estándar

14h00: Ella comenzó a prepararse. Ducha, lavado de pelo, de cara, toque de secador, algunos rulos estratégicamente situados. Elegir la falda perfecta un poco ajustada pero no demasiado corta, camisa planchada, con toque masculino pero elegante, americana con clase pero para llevar desabotonada, medias tupidas para no mostrar demasiado las piernas y zapatos Derby para dar un aire de sofisticación. Cara bien lavada, un poco de crema y esa fina línea de lápiz de ojos que marca la diferencia. Nada de maquillaje. Unas gotas de Coco Mademoiselle, y una sonrisa en el espejo.

17h50: Después de hacer todo lo posible para que el tiempo pase más rápido: leer, tocar la guitarra, ver un capítulo de una serie. Por fin, la hora justa para salir.

Baja la calle con calma, consiente de ciertas miradas alrededor que ignora pero que en el fondo le dan un aire de poder y confianza.

18h04: Puerta del ayuntamiento, él aún no ha llegado. Ella saca el móvil y se pone a leer el último libro que ha descargado “El amor es una farsa melodramática. Cuentos”, curioso título y curioso momento para leerlo, pero es lectura agradable, fácil y rápida.

2 páginas de libro después, él llega.

Se disculpa por el retraso, vaqueros,botas, camiseta amarilla desenfadada y esa chaqueta de cuero. Pelo recogido y una sonrisa, como cada vez que la ve, esa sonrisa que dice “¿estás preparada?”

Ella respira, le besa, le devuelve la sonrisa, y cierra un momento los ojos para que el corazón no le lata demasiado deprisa.

Está nublado, pero no hace frío, así que comienzan a andar cogidos de la mano. Él es de conversación fácil, amena; ella es espontánea, natural.

Llegan al Boulevard de Belleville, y entonces, las nubes deciden despejarse, el Sol sale, pasan por un bar que se llama “Le Soleil”, y entonces él dice algo así como: “No sé como haces, pero cada vez que estoy contigo sale el Sol, yo adoro el Sol.Vas a acabar por hacer que me resulte imposible separarme de ti”. Ella se sonroja y asiente. Se quitan las chaquetas, está claro que no les hacen falta, él se ofrece a guardar la de ella en su mochila, ella no acepta pero le da el bolso. Ahora están más libres.

Continúan andando y él pregunta “¿te apetece beber algo?” ella dice que sí, se paran en la típica terraza parisina “les Chéri(es)” se llama, dos cervezas por favor, pintas, gracias. Él hace una llamada, reserva un sitio para cenar, después pone el móvil en modo avión, ella en modo no molestar. Se desconectan del mundo, ya tienen suficiente conexión entre ellos.

Él paga, ha estado enseñado así, y se marchan. Continúan andando llegan al 19ème, y entonces justo antes de cruzar un paso de peatones él le dice “Quiero que salgamos” a lo cual ella responde “pero si estamos saliendo, ahora mismo, otros días que hemos salido” “No, no, quiero QUE SALGAMOS, no tienes que contestar ahora, pero quiero que lo sepas”. Ella se queda callada, risa nerviosa, claro que ella quiere lo mismo, se siente en esa pompa de felicidad, se siente dentro de una comedia romántica, pero no quiere precipitarse, no quiere entrar en la locura de enamorarse, de volver a darlo todo, y de volver a hacerse daño. Siguen hablando, ella continúa pensando en su cabeza, y de repente le dice “Sí, yo también quiero”. Se besan, al fondo, le Sacre Coeur.

Llegan a pleno Montmatre, se pierden entre sus calles y hasta llegar a un pequeño bar-resto “L’homme tranquille. Cuisine maison”. El propietario sale a saludarlos, les presenta a su madre, trato afable, alegre, nada de tópicos parisinos. Se sienten como en casa. El propietario les hace las mejores recomendaciones, se toman el apéro, el plato principal, beben buen vino, la comida exquisita, el ambiente superior, salen afuera hablan, se besan, hablan, bailan…ella le dice “estoy en una película, esto no puede ser real”. Pero lo es, él quiere que ella viva su película, él quiere ser le actor principal.

Postre, y pequeño digestivo, entonces llega un guitarrista con su hijo y una violinista, tocan canciones alegres, típicas francesas, ella elige una que conoce, y él la canta con ella. Es un gran clásico con un gran mensaje. Se vuelven a salir, vuelven a bailar, a sonreírse, a besarse. Es magnífico.

Vuelven a casa, para eso cogen el metro, pese a que han bebido bastante, ambos están muy sobrios, pero sus caras irradian felicidad y están borrachos de ganas el uno por el otro. Entran en casa de ella,  ella entra al baño a lavarse los dientes (pequeña manía), él se aproxima, se besan, se desvisten con la urgencia de la juventud, todo por el suelo, van a la habitación. Hacen el amor. No se aman aún, o no lo saben, o están descubriéndolo. Pero eso no es sexo, eso es hacer el amor.

01h50: Se abrazan, se besan como beso de buenas noches, y duermen.

Horas más tarde: Él se mueve, ella se despierta, él también. No dicen nada. Vuelven a hacer el amor. Se duermen.

08h30: Él se despierta, se tiene que ir. Se visten, se besan, se despiden (aunque dejan bien claro que no quieren hacerlo). Se besan, se besan, se abrazan y se besan.

“Pasa un buen día, y ánimo con lo que tienes que hacer”- dice Ella.

“Gracias querida. Hasta esta tarde”- responde Él.

Se cierra la puerta y se marcha.

Ella se prepara un desayuno ligero, y mientras bebe un té, cierra los ojos. Sonríe.

Fuera esta lloviendo, esa lluvia fina en ese típico cielo gris de París.

Ella sonríe, detesta que no haya Sol, pero hoy no pasa nada. En su cabeza suena la banda sonora de una buena película.

Amelie_Poulain___by_Little_Noodles

Tal vez para ella, esté comenzando Su película.

Anuncios

Surprise

Estándar

No alarms, no surprises, silent silence

Verás, nunca me gustaron las sorpresa.

Era siempre la que las organizaba, me encantaba maquinar, imaginar la reacción de la gente, buscar el momento y crear esa espontaneidad.

Pero nunca me gustó recibirlas. Esa cara de estúpida que se me quedaba, la rojez de mejillas incontrolable. La sensación de no controlar.

Yo soy de esas que se leen el ultimo capítulo o las últimas páginas del libro para saber que me espera para el final.

De las que se leen toda la sinopsis de la serie en Wikipedia antes de comenzar a verla.

De las que planifican todo el turno de trabajo desde que va a comenzar hasta que acaba, y de las que van en la visita con el tocho de posibles folios/prescripciones que se le puedan ocurrir al interno prescribir. De las que revisa los resultados de todas las analíticas que ha sacado antes de darlos.

De las que mira el tiempo en el móvil, ordenador y televisión para los 3 próximos días, y a ser posible, para la próxima semana.

De las que maquinan minuciosamente que va a pasar, y planifica su vida a uno-dos años vista, por lo menos.

De las que elige al chico con el que va a salir de la discoteca nada más entrar en ella, con un cruce de miradas. Porque sí, me gusta ser yo la que elige, y no al revés.

De las que ponen todos los recursos habidos y por haber para conseguir ese objetivo, que se ha convertido en objetivo obsesivo porque simplemente no ha reaccionado de la forma planeada.

Odio las sorpresas, quiero saber (…) lo que me espera.

Y en toda una telaraña de control y sumisión a la planificación me desquicia que haya un aspecto que no controlo.

Aunque es verdad que me produce cosquillas y me saca de la rutina…

Bum-bum

Estándar

Life change in a heartbeat

Es raro cuando estás sola. 

Cuando te has acostumbrado desde que tenías 15 años a estar casi siempre con alguien, a estar casi siempre subiendo y bajando en un tiovivo de emociones, cuando has estado enrolada en ese círculo vicioso de dar-recibir por desgracia, pocas veces compensado. 

Y ahora, estás sola.

Rodeada de gente, posibles amigos, compañeros de trabajo, la gente de la calle.

Cada vez que sales, o incluso en tu mismo entorno de trabajo, notas las miradas sobre tí como si de un cartel en la cara se tratase en plan “estoy disponible”. Pero entonces te das cuenta de que no es así. De que da igual que una noche te dejes llevar, o dos, o salgas de vez en cuando a conocer a alguien, de que coquetees con esa determinada persona que te hace sentir siempre bien. 

Pero luego en el silencio, en la película que rebobinas de tu vida y en la maqueta de futuro que tienes en mente, no es así. No estás disponible, no estás preparada.

Y por suerte, no lo necesitas. Porque estás en un lugar increíble viviendo TU sueño, ¿cuánta gente a los 21 años puede decir eso?

Yo sí.

Mi conclusión, sienta bien estar aquí. Aunque haya recomenzado a estar aquí en ese momento en el que todo acabo. Fue un punto y aparte.

Aparte para recomenzar una vida aquí, para verdaderamente calarme de esta ciudad y lo que tenga por descubrir.

Aunque se me aceleren los latidos cuando te veo…

hay que esperar

Image

 

Peut-être l’attend vaille la peine

Un consejo, o varios

Estándar

Hay que trabajar el optimismo.

Tener un objetivo (La persona que no sabe adónde va no llega a ninguna parte).

Rodearse de buena gente.

Dar a fondo perdido, sin esperar nada a cambio.

Tener una conciencia ética.

Tener una elegante austeridad.

Educarse (ver nuestros fallos y en que podemos mejorar).

Acostarse con una idea feliz.

Tener dudas.

Aceptar las limitaciones.

Traspasar alguna vez lo prohibido.

Hace falta un punto de generosidad.

Aceptar a la gente como son.

Saber definir nuestros sentimientos.

Necesitas un porqué y un para que vivir.

Javier Urra.

pd: y aunque parecen “frases lapidarias” no esta mal aplicarse el cuento de vez en cuando.

Feliz martes, y para mí, feliz día de descanso.

El fin del mundo

Estándar

Hoy 12/12/12 a las 12:12 horas (no eso no es cierto, porque estaba trabajando…si no, habría sido así) se ha acabado el mundo para los Mayas, o los Aztecas, o alguna cultura/civilización que existió hace mucho tiempo a muchos kilómetros de aquí.

El caso es que yo no he sentido nada en especial, creo que más o menos a esa hora tenía un paciente que volvía de quirófano, o estaba poniendo una vía…bref, desde luego el mundo no se estaba acabando en el Hôpital Tenon.

Cuando he salido al mediodía, el mundo tampoco se había acabado fuera, lo único que había acabado era el mercadillo de los miércoles, nada grave. 2 calles más adelante, tampoco se había acabado el mundo, el cine seguía en pie, y la plaza Gambetta plena de gente también, así que ya que vi que el Hobbit estaba en la cartelera decidí aprovechar, y en mi poder están las entradas!Image

Encima, para más INRI esta mañana me apetecía ponerme “mignone” así que he ido con mis botines de tacón (Martinelli “trop la clase”) y una falda recién comprada de American Vintage…el caso es que entre eso y mi exotismo aparente por eso de que soy española/italiana/boliviana (si si, boliviana ha sido la última nacionalidad que me han adjuntado en las diferentes teorías de mis pacientes sobre mis orígenes)…bueno, poco más y se forma la II Revolución francesa (no es broma, no ha sido para tanto).

El caso es que aquí en casa, mientras hago tiempo para ir al cine he llegado a la conclusión de que el mundo no se ha acabado (y hace bastante buen día, así que no tiene pinta de que se vaya acabar) es más, me atrevería a decir, que para mí el mundo comenzó hace poco. Comenzó todo un nuevo mundo de oportunidades y experiencias. Y en serio, cada vez estoy más feliz de estar aquí, y no sé si algún día me arrepentiré, pero desde luego hoy, 12 del 12 de 2012, no es ese día.

¡A disfrutar! que como dice el último anuncio de Desigual…”La vida es chula!

 

Delicias

Estándar

Verdaderas delicias son las NARANJAS CONFITADAS CON CHOCOLATE que hice el otro día para la cena de preparación de reunión scout que tenemos mañana. A mi se me fue atribuido dedocráticamente el postre o “dessert” y digo DEDOcráticamente porque no creo que la tarta de chocolate y frambuesas que llevé la vez anterior haya tenido que ver en la decisión del jefe del grupo.

Bref, como fueron un éxito (y todo un experimento) aquí comparto mis conocimientos:

Ingredientes

  • 6 naranjas
  • 400 g de azúcar
  • 300 cc de agua
  • 100 g de chocolate negro 70%
  • 100 g de chocolate blanco (para postres)
  • 50 g de nata líquida
  • 30 g de mantequilla

Preparación

Para confitar las naranjas el proceso es el siguiente:

1. Cortamos las naranjas en tiras con piel incluida. (Yo en concreto hice la mitad con piel para el chocolate blanco, y la mitad sin piel para el negro). Si les dejamos la piel hay que hervir antes un par de veces las tiras de naranja durante 5 min para que quede bien limpia la piel.

2. Calentamos el agua y añadimos el azúcar, removiéndolo hasta que se disuelva completamente.

3. Echamos las tiras de naranja y las dejamos cocer a fuego medio durante 1 hora y media.

2012-11-27 17.44.01Voilà las naranjas confitadas!

4. Dejamos que se enfríen y pasamos al siguiente paso: el chocolate.

5. Para la salsa de chocolate, vertimos la mitad de la nata en un cazo y la otra mitad en otro. Dejamos calentando hasta que empiece a hervir.

6. Cuando haya empezado a hervir, apagamos el fuego y echamos el chocolate hecho trozos y removemos. Queda de más decir que un cazo será para el chocolate negro y otro para el blanco, NO MEZCLAR.

2012-11-27 17.59.11

    7. Cuando está bien disuelto, a base de mover y remover,   añadimos la mitad de la mantequilla a cada cazo para que se quede más brillante.

8. Vamos introduciendo una a una las tiras en el chocolate y las sacamos, dejándolas sobre un plato con papel vegetal para que no se queden pegadas.

9. Dejar enfriar a la intemperie (cosa que no es muy difícil dadas las temperaturas de últimamente) y si no meterlas en el frigorífico.

10. Estar listos para disfrutar de un verdadero manjar!

2012-11-27 18.13.46